LA PUNTANIDAD

El 13 de agosto de 2014, se firma la promulgación de la Ley que institucionaliza los festejos de la Semana de San Luis (entre los días 17 y 25 de agosto de todos los años).

Este hecho constituye un enorme paso hacia adelante en la reconstrucción de nuestra identidad como puntanos y contribuye en gran proporción a seguir consolidando el gran concepto de la “Puntanidad”.

CONCEPTO

  • Antiguo: Huarpes Algarroberos lo toman el término “puntano” de los primeros adelantados provenientes de Chile por el Oeste.
  • Inclusivo: nos contiene a todos, los nacidos y los que eligieron a San Luis para vivir.
  • Identificatorio: desde los primeros tiempos de nuestra existencia fuimos, para todos quienes se referían a nuestros habitantes, los “puntanos”.
  • Asociado a una Historia de Gloria: no obstante, esa Historia de San Luis está siendo revisada, develada. Y lo estamos haciendo, paso a paso, desde el comienzo de la década de 1980, es decir, con el inicio de lo que llamamos “La Era de la Transformación” (que se extiende hasta nuestros días).

Entonces, este concepto es, un constructo en sí mismo, compuesto por elementos tan significativos como sólidos, desde lo antropológico, histórico, cultural y geopolítico. Y estos elementos son los que construyen nuestra identidad como pueblo.

Para que la Puntanidad sea una bandera inquebrantable, debemos acudir a la memoria y apropiarnos o reapropiarnos de aquellos hitos que hicieron gloriosa a nuestra tierra y su pueblo.

Hito 1

El Gentilicio (Berta Vidal de Battini). Identificados como “La Punta de San Luis”.

El Gentilicio: El conquistador traía, además de su ambicioso plan de poseer, conocimientos limitados en cuanto a geografía mediterránea. Esto es, debido a que los cartógrafos españoles, por razones obvias, en su mayoría eran cartógrafos marinos.

Parece que ya algunos viajeros adelantados, aunque sin respaldo legal por parte de la Corona, habían advertido a los posteriores fundadores lo que estos mismos tendrán luego la oportunidad de ver. Y es que, cruzando el Desaguadero, viniendo desde la ya fundada Mendoza, al empezar a transitar la bajada que desemboca en el gran valle, se divisa perfectamente una punta, pero no una elevación, sino una punta marina que desciende de una elevación montañosa (las sierras centrales a la altura del Chorrillo), y se introduce en un azul profundo, abrumador, bellísimo que, “parece” un mar interior. Tal es la interpretación de aquellos cartógrafos influenciados por su propia formación en los claustros académicos españoles, pero que, al acercarse bien, también se daban cuenta que habían sido presa del espejismo, producto de la infalible mezcla de alcohol, cansancio, rapé y cuanta otra cosa.

Lo cierto es que comenzaron a llamarles a los primigenios habitantes del lugar, es decir a los primeros con los que tuvieron contacto, Huarpes y Michilingues, (a los que también llamaron algarroberos), “puntanos”.

Así, nos ha quedado para la posteridad este gentilicio que hoy portamos con orgullo, inclusive el curioso caso de ser la única punta mediterránea del mundo!. Claro, somos habitantes de una región denominada Punta, pero marina, aunque sin mar, y nos llaman “puntanos” a secas, porque no tenemos una segunda denominación descriptiva de un sitio marino. Nuestro gentilicio es original, único e irrepetible, porque al General San Martín le gustaba llamarnos así cuando redactaba los partes de las batallas en las que participamos a su lado. Además, nuestros poetas, músicos e historiadores nos identifican a todos (los nacidos y venidos), habitantes de la provincia como “puntanos”. Basta solo mencionar al “Chocho” Arancibia cuando en su “Caminito del Norte” dice, luego de describir a los pueblos de la costa del Comechingones, “me gusta el aire serrano y por eso soy soy puntano”; o Yaco Monti cuando dice “..de la Punta vengo, Mercedino soy”; o Don Víctor Saá a la hora de biografiar a Pedernera (nacido en El Morro), cuando titula a su libro “El General Pedernera, prototipo del Héroe Puntano”; o cuando Juan Wenceslao Gez  escribe “La Tradición Puntana” y habla de todos.

“No hay un solo puntano que no esté dispuesto a tomar las armas en defensa de la patria” – Vicente Dupuy, 1815.

“No temo ser desmentido al asegurar que para el General San Martin y el Ejército de Los Andes, los mejores soldados de caballería de la Región en aquella época eran los puntanos, que tanto se distinguieron por su valor, disciplina y constancia…” – Cnel. Manuel de Olazábal (carta a Ángel J. Carranza).

 

Ya en el siglo XX, el bardo inmortal escribía:

“Y después en caballos redomones

galoparon los chasquis por las calles

de la ciudad donde Dupuy gobierna

conduciendo papeles que decían:

el General de San Martín espera

que acudan los puntanos al llamado

de libertad que les envía América.

Y los chasquis partieron, con el poncho

Como un ala flotando en la carrera

Hacia todos los rumbos provinciales

Por los caminos de herradura o huella…”

 

Antonio Esteban Agüero

“Digo el Llamado”

Extraído de “Un Hombre dice su pequeño País”.

Hito 2

 Reconocimiento y Acatamiento a la Primera Junta patria. La primera ciudad cabildo. (Actas del 12  y 13 de junio de 1810).

Los Primeros – 1810 Ya para junio de 1810 nuestros patriotas intuían la estrategia de los morenistas de aquella Primera Junta: no herir susceptibilidades en los españoles teniendo en cuenta que el Rey Fernando VII estaba detenido por los franceses. Entonces había que consignar en las actas que seguíamos siendo fieles a la corona española, buscando el momento oportuno para ser infieles! Lo cierto es que, aunque parezcan contradictorios aquellos textos, no lo eran, al menos para aquella corriente revolucionaria dentro mismo de la Junta.

EN EL ANOCHECER DEL DÍA 11 DE JUNIO DE 1810, EL MENSAJERO OFICIAL MANUEL CORVALÁN LLEGABA A SAN LUIS TRAYENDO NOTAS DE LA JUNTA PROVISIONAL DE GOBIERNO Y DEL CABILDO DE BUENOS AIRES Y,  ANEXADAS A ELLAS, LA PROCLAMA DEL 26 Y LA CIRCULAR DEL 27 DE MAYO.   EL DIA 12 DE JUNIO LOS CAPITULARES PUNTANOS REDACTAN EN TOTAL ACUERDO EL ACTA DE RECONOCIMIENTO Y OBEDIENCIA A LA PRIMERA JUNTA, LO QUE CONVIERTE A SAN LUIS EN LA PRIMERA DE LAS ACTUALES PROVINCIAS ARGENTINAS EN RECONOCER Y ACATAR EN UN TODO AL PRIMER GOBIERNO PATRIO.

En nuestro Archivo Histórico se conserva el original de la notificación que el  13 de junio de 1810 elevaba el Cabildo Puntano al Ayuntamiento de Buenos Aires prometiendo elegir a nuestro primer Diputado, en la que dice:  “Ha recibido este Ayuntamiento el oficio de V. E. que con fecha 29 de Mayo  próximo pasado se dirigió acompañado por los ejemplares de las disposiciones tomadas en esa Capital en orden a la Excelentísima nueva Junta Gubernativa, y demás anexo, cuyas determinaciones venera protestando en un todo sacrificar hasta el último aliento en obsequio de nuestro amado soberano el Sr. Don Fernando 7° principal objeto, haciendo entender a sus súbditos esta precisa obligación, de cuya pronta unión no duda para seguir las huellas que le demarca la sabia dirección de V.E. en defensa de sus derechos. No se ha practicado al próximo la elección de Diputado que se nos previene, por hallarse varios vecinos de los principales por la jurisdicción de esta ciudad; pero graduando la distancia, y tiempo preciso para su comparecendo se les ha convocado para el 28 del corriente en cuyo día se piensa practicar,  y a su conclusión una misa solemne en acción de gracias. Dando cuenta a V.E. por el correo más próximo de todo lo acaecido en el particular. Nuestro Señor guíe  felízmente la importante vida de V.E. muchos años. Sala Capitular en San Luis y junio 13 de 1810.”

Y firman al pie los primeros, los que tuvieron el privilegio, los adelantados visionarios que dieron el puntapié inicial para una nueva era:

Marcelino Poblet, Agustín Palma, Gerónimo de Quiroga, Alejandro de Quiroga, José Romualdo Ortiz, Lic. Santiago Fúnez

Hito 3

Regimiento de Granaderos a Caballo: San Martin presenta oficialmente al gobierno nacional. Total: 476 granaderos. Puntanos: ¡204!

El Granadero, ¡que no está en la Marcha! – 1813

El hecho es que, necesitamos los puntanos que se sepa, qué sucedió en aquella gloriosa jornada del 3 de febrero de 1813 en los campos de San Lorenzo.  Ya todo el mundo sabe, porque se ha escrito y se ha enseñado en las escuelas, y lo hemos  cantado en la “Marcha de San Lorenzo” miles de veces en los actos escolares, que el granadero correntino Juan Bautista Cabral  “…soldado heroico, cubriéndose de gloria, cual precio a la victoria, su vida rinde, haciéndose inmortal…”  tal como lo dice el estribillo de la letra escrita por Carlos J. Benielli.  Lo cierto es que, cuando el caballo de San Martín cae mortalmente herido, aprisiona la pierna derecha del gran Capitán, dejándolo indefenso frente al ataque del soldado español. Es ahí cuando aparece el granadero Cabral y se interpone entre la bayoneta del godo y su jefe. Eso es lo que le provoca la muerte. Pero, como es lógico, una vez caído Cabral, el español intenta nuevamente matar a nuestro prócer caído.

Ahí es cuando arremete, como un centauro, abriéndose paso entre la polvareda, las bestias y los hombres, el  héroe de la jornada, el granadero puntano Juan Bautista Baigorria, y atraviesa (sin siquiera apearse de su caballo) con su lanza al soldado castellano, para posteriormente poner a resguardo a su jefe junto a otros soldados. Hacia el final de la jornada, San Martín redacta el parte de batalla en el que anota entre los muertos a los puntanos Luna, Bustos y Franco y, posteriormente, hace un sentido reconocimiento al granadero puntano, a aquel gaucho heroico que, en aquellos  días, ni se imaginaba que había salvado la vida de quien sería, años después, el  más importante hombre de la Patria.  Baigorria, por esos designios de la vida, se llamaba Juan Bautista, como su hermano argentino,  el correntino de suerte infausta, Juan Bautista Cabral.

Hito 4

El Martirologio:

No vamos a contar los puntanos muertos en la defensa de las fronteras, ni los de las guerras fratricidas, ni los de la guerra del Paraguay, ni los de las montoneras federales ni los del otro bando.  Aún no contaremos los matados por el mitrismo y la “pacificación”, tampoco los de las grandes batallas intestinas ni los mutilados que fueron muriendo de infecciones y penas. Solo haremos un catálogo de mártires, es decir, un martirologio de los puntanos caídos por la causa de la Patria (sin dejar de decir que los otros también lo fueron), de los que murieron lejos de su tierra, de los que a sangre y fuego fueron arrebatándole al conquistador lo que era nuestro, lo que sería nuestro.

En enero de 1805, a las órdenes del oficial español radicado en San Luis, José Ximénez Inguanzo, partieron desde la Punta doscientos (200) voluntarios para integrarse muchos de ellos al Regimiento de Patricios que comandaba Cornelio Saavedra. El objetivo: repeler al invasor británico que desembarcaba en las costas porteñas.  El 12 de junio de 1810, por orden del Cabildo Revolucionario de San Luis (aquel que fuera el primero en todo el Virreinato en acatar las resoluciones de la Primera Junta), se preparan ciento cincuenta (150) combatientes para marchar a Córdoba y ponerse bajo las órdenes primero de Ortiz de Ocampo y luego de Juan José Castelli, para sofocar a los sublevados Gutiérrez de la Concha, Liniers y otros opositores al primer gobierno patrio, quienes pretendían que las provincias cuyanas siguieran bajo la sujeción colonial.

El 23 de setiembre de 1812, por pedido expreso de José de San Martín, partían los primeros ciento doce (112) puntanos a incorporarse al recientemente creado Regimiento de Granaderos a Caballo, conducidos por el Capitán de milicias Don Tomás Baras. El 10 de noviembre de ese mismo 1812, el capitán José Narciso Domínguez entrega a  don José Matías Zapiola en el Cuartel General del Retiro, otros noventa y tres (93) voluntarios puntanos. Luego se incorporarían más, y más… hasta su bautismo de fuego (ya vendrían otros en tierras lejanas), en el Combate de San Lorenzo, en el que también hubo mártires puntanos.

Pero volvamos a seguir contando. Desde julio de 1810 se van sumando los puntanos a la causa de la Libertad. Castelli entregará a Balcarce y Güemes cincuenta (50) hombres del San Luis de la Punta para combatir  en Suipacha, primera victoria de la Revolución en aquel glorioso 7 de noviembre de 1810.  Luego, Blas de Videla conduce doscientos veinticinco (225) hombres a Buenos Aires en diciembre de 1810. En noviembre de 1811, parten cuatrocientos (400) más a engrosar las filas del Ejército del Norte conducidos por el Capitán Buenaventura Martínez.  Los puntanos también morderán el polvo de la derrota en Huaqui aquel 20 de junio de 1811,  hincharán sus corazones en las glorias de  Tucumán (setiembre de 1812), y Salta (20 de febrero de 1813), para nuevamente ser derrotados en Vilcapugio aquel nefasto 1° de octubre de 1813, y ser parte de aquellos 500 muertos que quedaron en los campos de Ayohuma el 14 de noviembre del mismo año. Así, unos meses después, Belgrano entrega el mando del Ejército del Norte al entonces Coronel José de San Martín. No obstante,  éste tenía otros planes: dejar a Rondeau en el Norte y comenzar con la ejecución de su Plan Continental. Pero, para la ejecución de ese plan, el Gran Capitán necesitaba a los puntanos, y así fue que el heroico pueblo de San Luis acudió al llamado de la Patria naciente.

Entre 1814 y 1819, los hombres activos de entre 16 y 50 años de edad integraron el Ejército de Los Andes acudiendo desde todos los rincones de la provincia para dar la libertad a Chile. En los campos de Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú (contando también las escaramuzas), participaron dos mil ciento ochenta y cinco (2.185) heroicos hijos de esta tierra. Y, como el Libertador conocía muy bien ese heroicismo y pensando en el Perú, mandó en 1819 a sus oficiales a buscar novecientos (900) puntanos más para su embarque en el puerto de Valparaíso,  hacia las costas peruanas.  Los que,  mientras  llegaban -y después de llegados- pelearon fieramente, los que murieron y los pocos que volvieron, merecen la reivindicación que hoy les hacemos, y esta pretensión de hacerlos memoria presente en los corazones de los puntanos que  tanto les debemos.  Difícil es sumar exactamente, pues hay registros de levas desaparecidas,  partes extraviados, listados y actas extinguidos con sus portadores,  hombres desaparecidos y muertos por toda la geografía Sudamericana desde Chacabuco  a  Ayacucho. Solo decir que, de una población total  de 16.000 habitantes del San Luis de aquella época, los puntanos que nuestros historiadores calculan en el martirologio, fueron mucho más de cinco mil (5.000).

Hito 5

  los Próceres constructores de la Puntanidad:

Sólo citamos algunos de ellos en el siglo XIX.  Lafinur (Primer filósofo argentino y primer desterrado político de la historia argentina); Vicente Dupuy (Responsable del armado del Ejército Libertador en San Luis); Juan Pascual Pringles (El guerrero heroico, aquel que marchó hacia la muerte anunciada); José S. Ortiz (El ideólogo del  3º Federalismo); Juan Saa (Sostenedor junto a sus hermanos Francisco y Felipe de ese federalismo del Interior Republicano y Democrático); Carlos Juan y José Elías Rodríguez (Ideólogos revolucionarios), Juan Esteban Pedernera (El ilustre puntano guerrero de la Independencia, gobernador, Vice Presidente y Presidente de la Nación); Juan Llerena (Constituyente en 1853, escritor, geógrafo, historiador, político. Aquel que dio la vuelta al mundo dos veces en los finales del siglo XIX); Teófilo Saa (Líder de la primera Revolución Radical de la Argentina en 1893);  y tantos otros.

Hito 6

 Testimonios sobre San Luis y los puntanos:

Los testimonios seleccionados en este trabajo, son sólo algunos  de las miles de ponderaciones de tantas personalidades ilustres de la Historia Americana con respecto al pueblo de San Luis. Esto es, como manera de sentirnos orgullosos de aquellas opiniones que nos han situado en la Historia como lo que fuimos, somos y seremos.

  • Mariano Moreno, Secretario de Gobierno y Guerra, escribe un oficio reservado a los cabildantes puntanos, el 27 de junio de 1810: “La Junta cuenta con recursos efectivos para hacer entrar en sus deberes a los díscolos que pretendan la división de estos pueblos. Los perseguirá y dará un castigo ejemplar que escarmiente y aterre a los malvados, para lo que cuenta con los bravos puntanos”.
  • La  Gaceta de Buenos Aires, en su N°4, del jueves 28 de junio de 1810, se publica el oficio del Cabildo Puntano con fecha 14 del mismo mes, por el que reconoce la autoridad de la Junta Provisional Gubernativa. También en dicho número se publica el Decreto por el que la Junta felicita al Ayuntamiento de San Luis por la celeridad en manifestar su adhesión.
  • El coronel Olazábal que llegó a San Luis en 1814 con la misión de alistar hombres y conseguir aportes para el Ejército de los Andes, se expresaba de esta manera: “Tengo el mayor placer de comunicar que la provincia de San Luis excedió en mucho las esperanzas del general San Martín en cuanto a su decidida cooperación en favor de la gran causa de América…Sus valientes hijos, el alimento del regimiento, caballadas y muladas todo fue cedido sin limitación ¡Gloria imperecedera para los puntanos!. .En menos de dos meses el regimiento tuvo como cuatrocientos voluntarios que por sí solos llegaban de los departamentos a presentarse al genera”.

“No temo ser desmentido al asegurar que para el general San Martín y el ejército de los Andes, los mejores soldados de caballería de la Región en aquella época eran los puntanos que tanto se distinguieron por su valor, disciplina y constancia no obstante que de las tres provincias salieron tantos héroes”. (Gez: .La Tradición Puntana., pág. 80).

  • A su vez, el historiador mendocino  Damián Hudson (contemporáneo de aquellos sucesos), corrobora el juicio laudatorio de Olazábal con la siguiente información:

“Una compañía vino de Mendoza a San Luis para formar el regimiento de Granaderos a Caballo, que en su mayor parte se componía de puntanos de hermosa talla, fuerte musculatura, bravos y predispuestos, por genio, a la carrera de las armas. Conocedor San Martín de la comunicación de Olazábal, se apresuró a escribir a su leal colaborador Dupuy diciéndole:

“Me apresuro a felicitar a V. E. y a ese benemérito pueblo, manifestándole la expresión de mi gratitud por su patriotismo y constantes esfuerzos, que sin duda fue el móvil más poderoso que contribuyó a la formación del Ejército de los Andes”.

  • El mismo San Martín, al remitir en 1816 el estado de los ciudadanos puntanos que integraban el Ejército de los Andes, recalcaba:

“El adjunto estado que tengo el honor de incluir a V. E. manifiesta bien claramente los sublimes sentimientos de la heroica ciudad de la Punta de San Luis. No son los españoles los que subyugarán a pueblos capaces de hacer sacrificios. Estoy seguro de la satisfacción que tendrá el Supremo Director del Estado cuando V.E. eleve a su conocimiento el heroico patriotismo de la ciudad de San Luis”.

  • También Dupuy reiteraba su encomiástico juicio en carta a Luzuriaga en la que le decía: “a juzgar por las listas que han enviado los jueces pedáneos, vendrá V.E. en conocimiento de que no hay un solo puntano que no esté dispuesto a tomar las armas en defensa del país., afirmación que fue repetida de viva voz por los mismos destinatarios con las bellas palabras que ya hemos recordado: Aquí estamos prontos, nuestro teniente gobernador, para marchar adonde se nos destine y derramar la última gota de sangre por la patria”.
  • El teniente coronel Las Heras, dirigiéndose al general San Martín: “Soy de parecer que la primera de Granaderos del 2º batallón y por su orden numérico hasta la 4ª, deben formarse en San Luis en razón de las buenas tallas que allí pueden proporcionarse”.
  • Manuel T. Soler, dirigiéndose al general San Martín desde San Luis el 26 de junio para informarle que había “suspendido desde el 15 del presente los ejercicios doctrinales, por hallarse ya los “oficiales instruidos en los primeros movimientos de caballería” y que después de haber dado “conferencias diarias acerca de las maniobras”, había comprobado que “algunos oficiales se han aprovechado en términos de poder explicar cualquiera de las maniobras indicadas” , razón por la que le pedía se diera por concluida su misión y se le autorizara para regresar a Mendoza.
  • Benjamín Vicuña Mackenna (1850).

“El cuerpo que más se destacó en el Ejército de los Andes, fue el de los Granaderos a Caballo. La mayoría de sus componentes fueron los hijos de las llanuras selváticas de San Luis. Hombres hercúleos, ágiles, valientes, gauchos cebados en el sable como los leopardos del desierto en los rebaños; los puntanos verdaderos centauros de las batallas, que lo dieron todo, en  esa mitología de la América,  que se llamó Independencia”   

  • El Libertador General Simón Bolívar, condecora personalmente, por su heroica participación en las batallas de Junín y Ayacucho,  con medalla de oro y el título de Benemérito en Grado Eminente”. Sucede entonces un hecho destacable: Bolívar ofrece a Pringles el grado de General del Ejército Libertador con la condición que se quede a su lado y continúe su vida militar en Colombia. La respuesta de nuestro prócer fue negativa pues, su desesperación por volver a su tierra chica después de tanto tiempo y hazaña, agitaban su corazón.  
  • José Santos Ortiz y dos de sus posiciones:

Resulta muy desafiante y casi suicida, teniendo en cuenta que en 1831, terminada la campaña de Facundo en Cuyo, Rosas no pensaba en la redacción de un texto constitucional, la nota enviada por José Santos al gobierno de Buenos Aires, donde, entre otros párrafos dice: “No basta haber trocado las cadenas forjadas por un poder militar, si en el ejercicio de sus derechos los pueblos no se encaminan a la Organización  Nacional.” “…es preciso poner término  a las angustias de la patria: de aquí se percibe la necesidad irresistible de una Autoridad General que, reuniendo los restos dispersos de la República, reanime su coexistencia política, y promulgue el Código que la ha de regir”.

(Nota del Ministro de Guerra y Relaciones Exteriores, José Santos Ortiz fechada en Mendoza el 26 de agosto de 1831. Archivo General de la Nación).

  • Vale citar como extraordinario ejemplo el enérgico repudio suscripto por Ortiz en oportunidad del desembarco de la Corbeta “Clio” en Malvinas. En una exhaustiva y profunda investigación sobre este tema, el Embajador Juan Eduardo Fleming nos dice que en nota al gobierno de Buenos Aires, en algunos párrafos del acuse de recibo, el 24 de febrero de 1832, Ortiz escribía: “El mundo imparcial reconocerá como una mancha en el gobierno de S.M.B. el escandaloso abuso que ha hecho de la fuerza en medio de una profunda paz, y hará justicia a la Argentina sobre los medios que adopte para reparar tamaña ofensa y defender la honra de la Nación”.
  • Lefévre de Bécour, Diplomático francés, informaba al gobierno de su país sobre los sucesos de la batalla de “Pavón”, en oficio del  23 de setiembre de 1861:

“… Por otra parte, el valioso y fundamental papel que Saa desempeñaba es señalado por  todos.  Después Mitre y sus “pacificadores” se ensañarían con el militar puntano para desplazar al estorbo más importante.  Pues, el General Saa y sus osados caballeros de San Luis son los héroes del momento…”.

REFERENCIAS

  • Despacho N° 165. Paraná, 23.IX.1861. París Ministére des Affaires Etrangéres, Archives Diplomatiques (AEA).
  • Prof. José Villegas San Luis, 2014